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Alfa Romeo 147: Las suspensiones
Para el Alfa 147 se requerían suspensiones capaces de garantizar al
automóvil grandes prestaciones dinámicas y, al mismo tiempo, un
excelente confort de marcha, es decir, la capacidad de absorber y
amortiguar eficazmente las irregularidades del firme típica de los
automóviles de segmento superior. La elección se ha basado en el
esquema que triunfó en el Alfa 156: paralelogramo superior delante y
McPherson detrás.
Éste era el punto de partida para adaptar las suspensiones a
las especiales características del automóvil y a la distribución
específica de las masas del Alfa 147.
Para el paralelogramo delantero, esta solución ha representado la
adopción de una nueva barra estabilizadora hueca que, en igualdad de
rigidez y estabilidad, permite una reducción del peso de 1,7 kg; y,
además, la elección y el tarado de muelles y amortiguadores.
El resultado es un automóvil compacto, con una conducción que
al gran control, propio de la tracción delantera, une una excepcional
precisión y la respuesta típica de un automóvil de carácter deportivo.
Y es que el Alfa 147 ofrece el máximo agarre lateral, rápidas
inserciones en curvas y gran eficacia y precisión en la respuesta de la
dirección.
Un excelente comportamiento en carretera al que contribuye el
tren trasero (equipado con el McPherson de brazos asimétricos) que
asegura estabilidad en las maniobras a elevada velocidad y agilidad en
el ciclo "mixto".
Delantera
El paralelogramo superior recibe este nombre porque, al unirse
a la rueda, los brazos de la suspensión (dos triángulos superpuestos
con la base articulada al cuerpo del automóvil y los vértices al
soporte rueda), éstos dibujan una figura de cuatro lados.
Éste es el esquema geométricamente más favorable para combinar amplios
recorridos de la rueda con un excelente control de las condiciones de
trabajo de los neumáticos. Esta solución, gracias al brazo superior
situado más alto respecto al centro de la rueda, permite aprovechar
perfectamente la zona entre las ruedas, los accesorios del motor y el
mismo propulsor.
Desde el punto de vista estructural, este dispositivo está
formado por un brazo inferior de hierro fundido, un montante de acero y
un brazo superior de aleación ligera. El grupo muelle-amortiguador
coaxial está unido a la carrocería mediante un soporte elástico, y al
brazo inferior mediante una horquilla de aleación ligera. Por motivos
de grandes dimensiones y rigidez estructural, el brazo superior está
articulado en un "caparazón" de aluminio (fijada en la carrocería), que
hace de soporte a la conexión superior del grupo muelle-amortiguador.
Son muchas las ventajas de este tipo de diseño. De hecho, la geometría de paralelogramo adoptada por el Alfa 147:
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mejora la adherencia de los neumáticos: durante una curva, el
paralelogramo tiende a compensar la inclinación hacia el exterior del
automóvil con una recuperación de ésta. Además, al permitir la
inclinación del eje de la dirección hacia la parte frontal del
automóvil (ángulo de cáster) reduce el cabeceo al frenar;
- Mejora la motricidad (tracción) incluso en las situaciones más difíciles;
- Garantiza un efecto autoalineante proporcional a la aceleración lateral con la que se recorre la curva;
- Hace que el esfuerzo al volante sea progresivo; éste aumenta uniformemente hasta el límite de adherencia.
- Asegura más precisión y sensibilidad al volante incluso en ángulos
cerrados (curvas cerradas y sucesivas); en la fase de compresión de la
suspensión, la rueda gira ligeramente en divergencia; esto provoca que,
al tomar la curva, el giro del conductor al volante se contrarreste;
- Evita que, al frenar, el frontal se hunda (efecto "anti-dive"); los
dos triángulos superpuestos tienen las bases inclinadas hacia la parte
delantera del automóvil, de manera que la fuerza frenante del neumático
en el suelo extiende la suspensión;
- Impide que, al acelerar, se eleve el frontal (efecto "anti-lift"), ya
que la fuerza de tracción que proporciona el par de los semiejes, se
aplica al centro de la rueda y comprime la suspensión.
Para mejorar la absorción de las pequeñas irregularidades,
los técnicos de Alfa Romeo han trabajado para reducir los rozamientos;
para ello han escogido: casquillos de desplazamiento fluidodinámico
para articular el triángulo superior en el caparazón, juntas partidas y
casquillos de teflón con fibra de vidrio para los vástagos de los
amortiguadores y una junta estanca de teflón para el émbolo del
amortiguador.
Una correcta rigidez de los casquillos de ensamblado del paralelogramo y del brazo de la dirección garantiza:
- Gran precisión de la dirección;
- Buena adherencia al terreno (porque, al tomar las curvas, disminuye la inclinación del neumático respecto al suelo); -
excelente capacidad de absorción de las tensiones (y, por tanto,
confort) por la mayor flexibilidad longitudinal de la suspensión;
- Excelente estabilidad direccional (al encontrar un obstáculo, la rueda retrocede sin ningún giro);
- Eficaz absorción del impacto vertical gracias a la optimización del grupo de conexión superior del amortiguador a caparazón;
- Reducción de las vibraciones en el volante, ya que radios de éste tienen un elemento elástico a lo largo de su eje;
- Buena acción estabilizadora, ya que los brazos de la dirección, al
soltar el volante, hacen divergir la rueda exterior a la curva.
Trasera
Las suspensiones traseras utilizan un esquema McPherson, con una geometría y detalles de construcción especialmente avanzados.
Respecto a los dispositivos tradicionales, las suspensiones traseras
del Alfa 147 presentan algunas novedades, que se pueden sintetizar en
una posición diferente de los puntos de unión a la carrocería de los
brazos y un ajuste específico en la rigidez de los casquillos.
Se trata de características destinadas a mejorar aún más las prestaciones de la suspensión porque aseguran:
- mayor capacidad de absorción de obstáculos, gracias al retroceso longitudinal de la rueda, sin que se gire;
-
máxima estabilidad cuando se encuentran obstáculos como las vías de los
tranvías, las juntas de dilatación en los puentes de las autopistas,
etc.;
- Respuesta rápida y progresiva de la dirección;
- Gran estabilidad de marcha;
- Alto poder autoalineante del automóvil, incluso en situaciones
límite, obtenido mediante un giro brusco de la rueda bajo carga
lateral.
La suspensión trasera del Alfa 147 también garantiza un
aumento de caída negativa de la rueda en fase de giro. Para el
conductor, esto significa un aumento de adherencia en curva y una
posición más correcta del centro de giro, que mejora el equilibrio
general del automóvil.
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