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Alfa Romeo 147: La línea
Una línea muy moderna en la que superficies redondeadas y aristas se
encuentran en un armonioso equilibrio. Y, además, la evocación, sobria
y moderna, a los diseños históricos de la marca, así como la
recreación, acorde a la personalidad del automóvil, de las señas de
identidad de los automóviles más recientes, ya apreciados y reconocidos
por el público como distintivos de Alfa Romeo.
El resultado es el Alfa 147, un automóvil con un carácter decididamente
deportivo que vuelve a proponer en el segmento de los dos volúmenes
compactos ese diseño puro, esencial (y, en este sentido, también
elegante y fascinante) que triunfó en modelos como el Alfa 156 y el
Sportwagon.
De ahí las generosas vías para destacar la imagen de un
automóvil fuerte y compacto, un automóvil que domina la carretera. Y,
además, el énfasis en las dimensiones longitudinales del capot, que
deja intuir motores potentes y un nervio y una respuesta fuera de lo
común. Finalmente, los rasgos estéticos típicos de una fuerte
personalidad que rechaza toda indiferencia: faros en los que domina la
forma redonda como evocación al spider y al coupé, emblema alto y
sugerente, parte trasera cuneiforme, tanto en perfil como en planta,
para dar al automóvil más dinamismo y esbeltez.
El frontal
Continuidad e innovación. El juego de equilibrio formal, que
confiere al Alfa 147 un carácter tan destacado, empieza en el frontal
del automóvil y se concentra alrededor del emblema. Mantiene un fuerte
parecido con los modelos más recientes de la marca, lo cual permite
reconocer al modelo, pero es ligeramente mayor, se desarrolla en
sentido vertical y está prácticamente atenuado por un toque más
"romántico", como en los Alfa de los años cincuenta como el 1900.
En la parte superior, el emblema sigue el capot y después se precipita
hacia abajo hasta romper la línea del parachoques. También en la parte
superior, en el centro, se encuentra la marca, rodeada por un ligero
cromado que destaca la fuerza y el valor comunicativo de la "firma".
Igual que en el Alfa 156, está suspendido en un punto ligeramente
abombado de la plancha, que destaca el punto de encuentro entre el
capot y la parte más alta del emblema, es decir, el "cometa", que en el
Alfa 147 resulta más esbelto.
Sobre el fondo negro de las rejillas destacan las varillas
cromadas horizontales que idealmente se alargan hasta los difusores
laterales para sugerir la imagen de un automóvil asentado y firmemente
sujeto al terreno.
En los lados, en la parte inferior, se encuentran los dos
difusores de aire. Aparecen separados y forman, junto al emblema, el
histórico "tríptico" del Biscione.
De los montantes laterales nace la tradicional "V" del capot:
dos arterias convergentes que delimitan y exaltan el abombamiento
central, bajo el cual se intuye la presencia de un motor potente y
vivaz.
Las líneas descienden continuas hasta el escudo. Pero antes
de unirse en el centro de éste, describen un amplio radio y se alejan
de nuevo, horizontalmente, hacia los lados de la carrocería. Así,
forman un elegante símbolo estético que recuerda un celebérrimo Alfa
del pasado: el 6C 2500 Villa d'Este del 1949.
Entre los elementos más característicos del Alfa 147 destacan
los grupos ópticos. Auténticos objetos de diseño, con un aspecto muy
técnico, son compactos (también incluyen las luces antiniebla) y están
fabricados con vidrios lisos y sin prismas, a través de los cuales se
aprecian las parábolas colocadas posteriormente.
Sin embargo, su aspecto único nace de su especial forma: un
óvalo que, desde un punto de vista gráfico, se "lee" como una forma
redonda, ya que su perfil, parecido a un signo de exclamación, está
dominado por el círculo de los faros.
Se trata de una pequeña estratagema con la que los
diseñadores de Alfa Romeo han conseguido acentuar el carácter deportivo
del automóvil (con grandes evocaciones al coupé y al spider de la
marca) aunque mantienen los grupos ópticos delanteros con la forma
alargada típica de las berlinas y los coches compactos.
Finalmente, el parachoques enrasado en la carrocería se funde
con el cuerpo del automóvil. Alargado y redondeado, ha sido diseñado
pensando también en los peatones y los ciclistas. En la parte inferior,
encuentran lugar los intermitentes, enmascarados con cristales oscuros
que permiten conservar intacto el diseño del "tríptico".
El perfil
El perfil del Alfa 147 se caracteriza por una línea de cintura
alta, que desplaza la relación entre cristal y plancha indudablemente a
favor de ésta última, como es de esperar de un auténtico deportivo.
Se trata, pues, de un perfil deportivo y protector a la vez, que se
apoya con fuerza en el paso de rueda, donde el automóvil alcanza su
anchura máxima (las ruedas están a ras de la carrocería). Tanto es así
que la planta del Alfa 147 recuerda ligeramente la forma de los esquíes
de última generación: más estrechos en el centro y más sobresalientes
en los extremos.
De gran impacto visual es "el signo" de tensión que corre
suavemente por la parte superior del lateral destacando, en el centro,
la manilla de aluminio. Se trata de un rasgo diseñado a fin de
corroborar el gran "feeling" familiar con el Alfa 156, aunque aquí se
haya tratado "al revés", es decir, se acentúa en la parte central,
precisamente donde en el 156 desaparece.
Más abajo, la plancha vuelve a redondearse para dar vida a un
golpe de luz que crea una continuidad ideal entre el parachoques
delantero, el lateral y el parachoques trasero. Así, el perfil del
automóvil resulta más esbelto.
Un lateral, pues, dinámico y lleno de personalidad, donde el
conjunto de cristales laterales y del montante central (negro
brillante) se perciben como una única forma ovalada con contornos
nítidos, sin interrupciones o variaciones de luz.
Connotación que el modelo no pierde en la versión de cinco
puertas, ya que el Alfa 147 tiene la manilla trasera negra camuflada en
el marco de la ventana trasera.
Finalmente, en la vista lateral, el nuevo Alfa recuerda la
imagen del automóvil deportivo por antonomasia: el coupé. Impresión
reforzada por las generosas dimensiones de la puerta delantera, que
evidentemente tiene, en primer lugar, funciones de confort, pero que
también son importantes desde el punto de vista estilístico.
La forma del techo, que en la parte trasera se ahusa y tiende
ligeramente hacia abajo, también se debe tanto a razones estéticas como
de aerodinámica.
La parte trasera
El diseño del Alfa 147 se resuelve de manera coherente en la
parte trasera. Aquí, los dos trazos de la cintura que corren a lo largo
de los laterales se unen y desaparecen en el escudo. Descendiendo un
poco, resaltan la gran "V" diseñada por la base de la luna trasera (que
recuerda la misma forma del capot).
La luna trasera está abombada y encerrada entre los montantes traseros
que bajan del techo y se apoyan con decisión en los dos arcos de los
pasos de rueda, lo cual da fuerza al automóvil.
En conjunto, la parte trasera ligeramente en caída evoca la sensación de un automóvil ágil y listo para partir.
Debajo de la luna trasera se encuentran los grupos ópticos.
Éstos, de un rojo vivo uniforme, están separados, sus dimensiones son
reducidas y su alineación es horizontal, como en el Spider y el Gtv.
Finalmente, el portón trasero (que respecto al filo trasero
del techo está encajado diez centímetros más hacia delante para mejorar
la facilidad de carga), se introduce en los laterales para confirmar la
forma cuneiforme del perfil del automóvil. De línea extremadamente
nítida y sin manilla. Cuando se desbloquea desde el interior del
automóvil o con el mando de apertura de las puertas, se eleva
automáticamente dos centímetros gracias a dos dispositivos de muelle
para facilitar la apertura del portón. Finalmente, para que levantar el
portón trasero y mantenerlo abierto resulte más fácil, el Alfa 147
monta dos amortizadores de gas, llamados "stabilus", parecidos a los
dos previstos para levantar el capot.
Completan el diseño del Alfa 147 las llantas de dimensiones
generosas (15, 16 ó 17 pulgadas, según la versión y en función de las
peticiones del cliente), con tapacubos de diseño deportivo.
Aerodinámica
El Alfa 147 es, por tanto, un automóvil bello, con una línea
suave, nítida y con el nervio justo. También es un automóvil con una
aerodinámica excelente. Al diseñar el modelo, proyectistas y
diseñadores han tenido muy en cuenta tanto las exigencias estéticas
como las funcionales, con lo que han permitido que el Alfa 147 alcance
el excelente Cx de 0,32.
Para un automóvil compacto, que mide poco más de cuatro metros (4,17),
se trata de un resultado muy bueno, conseguido gracias a un trabajo
meticuloso que empezó con la definición del perfil y la distribución de
los volúmenes y terminó con el minucioso estudio de todos los detalles
que podían causar turbulencias o ruidos durante la marcha del
automóvil.
No es por casualidad que por fin se han definido en el túnel
del viento la ubicación y la forma de los elementos más ocultos. Como
el carenado de los brazos oscilantes longitudinales de la suspensión
trasera que, junto al perfil del alojamiento de la rueda de repuesto y
de la alineación de los demás elementos, contribuye a mejorar el flujo
de aire a lo largo del fondo de la carrocería.
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